Tras recopilar mis observaciones
sobre diferentes cuestiones en mi ‘Punto de partida’, en ‘Una imagen y 1000
palabras’ y seleccionar con detenimiento las muestras que más me han marcado
dentro de mi proceso de formación durante este semestre, me gustaría compartir
mis reflexiones sobre esta primera etapa del máster mediante una valoración que
estará complementada con las respuestas a las siguientes preguntas de
autoevaluación facilitadas en las instrucciones de la actividad 3 del
portafolio:
-
¿Cómo he avanzado en mi proceso formativo?
-
¿Qué aprendizajes puedo señalar como los más
significativos?
-
¿Cómo concibo en estos momentos la enseñanza y el
aprendizaje de ELE?
Antes que
nada, debo mencionar que la realización del portafolio ha sido un ejercicio de
retrospectiva mucho más fructífero de lo que esperaba. Tomar una pausa para
volver a leer mis opiniones hacia este curso en sus inicios y trabajar en las
experiencias que más me han marcado a nivel académico desde una perspectiva
analítica e introspectiva a través de las muestras presentadas, me ha hecho ser
más consciente de mi evolución en mi proceso formativo. Es por esto por lo que
valoro de forma extremadamente positiva el hecho de que el portafolio sea una
asignatura más a lo largo del Máster de
Profesor/a de Español como Lengua
Extranjera, ya que complementa nuestro avance académico, de modo que aquí
no son los profesores los encargados de puntuar nuestro desarrollo, sino que el
juicio dependerá solo de nuestras propias percepciones personales acerca de
nuestro trabajo y evolución.
Así pues, considero
que los conceptos que hemos trabajado, la metodología de enseñanza recibida en
la gran mayoría de asignaturas y las actividades realizadas han superado todas las
expectativas que tenía al empezar el curso y han enriquecido sobremanera mis
conocimientos sobre la docencia de una LE.
A pesar de
tener experiencia como profesora de ELE y de haber realizado varias asignaturas
relacionadas con la enseñanza y adquisición de LE en el Grado de Estudios
Ingleses, creo que mi principal objetivo inicial ya se está cumpliendo, “contar con más herramientas a
la hora de enseñar español y aprender mejor la didáctica y el proceso
lingüístico en la adquisición de una lengua extranjera”, tal y como mencionaba
en mi ‘Punto de partida’. De esta manera, puedo afirmar que mi proceso
formativo va en alza y los resultados conseguidos hasta ahora son más que
satisfactorios, por lo que me siento, en el terreno personal y profesional, más
preparada en mis clases y con más confianza a la hora de realizar mi trabajo.
Tal y como
enfatizo en las muestras presentadas aquí, aprecio mucho que en varias
asignaturas se nos anime a reflexionar sobre lo que sabemos acerca de diversos
conceptos relacionados con la enseñanza de ELE o incluso, como en la muestra 2,
sobre nuestros propios conocimientos relacionados con la lengua como usuarios
de la misma. Por otra parte, pienso que es muy importante que se nos esté
formando para ser capaces de integrar toda la teoría que estamos estudiando a
un nivel más práctico, sobre todo en lo referente a la planificación de
nuestras clases de español y de la creación de nuevos materiales didácticos,
aspecto que es realmente útil teniendo en cuenta que muchas veces vamos a
necesitar materiales adicionales para trabajar alguna función lingüística o
algún aspecto gramatical que necesite ser reforzado. No solo eso, se nos anima
a que seamos conscientes de los conocimientos que tienen que tener nuestros
estudiantes en cada nivel y que nos familiaricemos con herramientas esenciales
como, por ejemplo, el Plan Curricular del Instituto Cervantes. Por último, me
gusta que se nos ofrezcan muestras reales, véase la actividad inicial de la
asignatura de Adquisición de Segunda
Lenguas, en la que se nos pide que evaluemos a nuestros estudiantes no
desde un punto académico, sino desde una perspectiva más amplia que nos permita
ser más conscientes de la fase en la que se encuentran en su proceso de
aprendizaje. Por lo tanto, el error no se enfoca en centrarnos en los fallos de
los integrantes de nuestra clase, sino en conocer más sus necesidades para
poder preparar lecciones más efectivas dentro de su progreso en la lengua
objeto. Gracias a todo esto, he podido entender mejor otro de mis objetivos
básicos en el ‘Punto de partida’, ser más competente a la hora de establecer
“una secuencia didáctica más coherente, dinámica y significativa para el
alumno”.
Como
consecuencia, puedo afirmar, que mi concepción sobre la enseñanza y el
aprendizaje de ELE ha alcanzado otro grado. Al comenzar, tenía la necesidad de
saber cómo ayudar al estudiante a ser más independiente y a hacerle más
participe en su proceso de aprendizaje y creo que es algo que estoy
comprendiendo mejor a través de lo que se ha enseñado en el curso, además de que
percibo que se trata de un sendero al que todavía le queda mucho camino. Ahora
considero que las responsabilidades del maestro son más de las que pensaba y
los criterios a tener en cuenta para la docencia de una LE alcanzan una lista
bastante larga, por lo que he tomado una nueva consciencia acerca de la
responsabilidad del profesor con respecto al avance del estudiante de ELE.
Por último,
los conceptos que más resuenan en mi mente a la hora de enfocar mi práctica
educativa en el presente son los de inteligencias múltiples, destrezas
lingüísticas y competencias comunicativas. Para mí, estos tres factores son
clave a la hora de instruir y prepararnos mejor como maestros del idioma que
nos atañe en este máster, algo que no tenía tanto en consideración en el
pasado. Integrar las tres es clave para ayudar a nuestros aprendientes a alcanzar
el éxito en sus objetivos, lema que debe de ser el pilar en el momento de
planificar nuestras lecciones.

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