Sunday, 27 November 2016

Punto de partida: Sobre mis necesidades de formación


¿Qué retos emergen de mis experiencias y aprendizaje?
¿Qué interrogantes se me plantean en los conocimientos que en la actualidad tengo sobre la enseñanza/aprendizaje de ELE/LE?

Cuando empecé a trabajar como docente fue con adultos con un currículum muy marcado en inglés ya que era para preparar a estudiantes para una prueba de nivel oral en una academia durante tres años, por lo que al tener una pauta tan marcada con poco espacio a la improvisación fue una ventaja como una primera experiencia a la hora de enseñar una lengua extranjera. Durante este tiempo, pude observar cómo funciona el proceso de adquisición de un idioma nuevo para el estudiante adulto desde un punto de vista más práctico, la mayoría de ellos se mostraban motivados y muy responsables con lo que hacían, ya que si no pasaban el test debían de repetir el curso, que aunque era intensivo tenía una duración mínima de tres meses además de una sanción económica. Más tarde empecé a trabajar como profesora de español e inglés en una academia de español, completamente diferente a lo que había hecho anteriormente, con un enfoque más comunicativo y práctico hacia lo que podría considerarse el mundo real. Fue toda una experiencia trabajar con un currículum con una variedad tan amplia de herramientas en el aula y aprender a crear materiales nuevos.

No obstante, la situación cambió cuando empecé a trabajar en una escuela internacional en una escuela primaria en República Dominicana a niños cuya lengua materna no era el español en su gran mayoría. En las clases se debía cubrir el currículum de un programa de español específico, aunque no todos los estudiantes llegaban al nivel requerido para poder trabajarlo, por lo que era muy complicado combinar ambas cosas y la clase muchas veces se acababa convirtiendo en una clase de lengua extranjera.

En el presente, trabajo en una escuela internacional en un país de habla inglesa, con niños de parvulario a sexto grado. Con los mayores la instrucción suele ser más fácil y fluida ya que hay ciertos conceptos que a partir de tercer o cuarto grado los niños ya pueden entender. Sin embargo, aunque los más pequeños tienen una habilidad de aprendizaje impresionante, a veces es difícil que entiendan lo que están aprendiendo, o que consigan ponerlo en práctica.

En resumidas cuentas, a partir de mi experiencia para mí un reto es cómo conseguir mostrar el lado práctico en ciertos tipos de clase con un currículum muy cerrado, cómo motivar a niños y enseñarles la utilidad de lo que están aprendiendo cuando no tienen dónde aplicarlo, cómo enseñar gramática sin enseñar reglas gramaticales o cómo adaptarse a una clase donde hay alumnos con diferentes niveles.

Al intentar sortear las dudas anteriores, uno se pregunta cuál es la mejor manera de presentar un nuevo concepto, cómo combinar lo aprendido anteriormente con lo que se está enseñando ahora para que no se olvide nada por el camino, cómo sacar el máximo partido a las herramientas del aula o, si es necesario repasar algún contenido, cómo hacerlo de formas variadas para reforzar su efectividad.



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