Sunday, 27 November 2016

Punto de partida: Sobre las representaciones y creencias iniciales antes de iniciar el máster

¿De dónde vengo?
¿Qué experiencias formativas significativas traigo?
¿Cómo concibo actualmente la enseñanza de ELE o de LE?
¿Qué funciones creo que deben desempeñar los profesores y los alumnos de ELE?

En la enseñanza de una lengua, pocas veces se piensa en el enseñante como individuo. Sin embargo, sí se suele tener en cuenta el bagaje y las características del estudiante. Por lo que, tal y como se sugiere en esta actividad, es importante iniciar este máster de Profesor/a de Español como Lengua Extranjera con una reflexión sobre quiénes somos y sobre nuestras experiencias para poder entender mejor cómo hemos llegado hasta aquí. En mi caso, me gustaría presentarme con una breve infografía, en la que se puede reflejar a grandes rasgos quién soy yo.



Nací en Ecuador, pero me crié desde pequeña en España. Durante la escuela, mi asignatura favorita siempre fue la lengua y cuando empecé la escuela primaria decidí empezar a aprender inglés por mi cuenta, ya que mi sueño siempre había sido viajar y, tras visitar Irlanda por primera vez, me di cuenta de lo útil que sería el idioma anglosajón en un futuro. Esto fue lo que me impulsó a cursar el grado de Estudios Ingleses tras finalizar el bachillerato, ya que así podría continuar ampliando mis conocimientos sobre lengua inglesa, lingüística y literatura, además de también estudiar más en profundidad la gramática y la historia de la literatura española. Al poco tiempo de terminar mi carrera, me mudé durante un tiempo a Londres, ciudad en la que realicé el curso de Profesor/a de ELE ya que trabajar como traductora en el país británico me abrió los ojos sobre las oportunidades que me podía ofrecer mi lengua materna y sobre el interés que suscita el idioma en el extranjero. 



Mi experiencia aprendiendo inglés y enseñando tanto inglés como español hace que para mí no haya solo una definición para el concepto de enseñanza de una lengua extranjera. Considero que la enseñanza de un idioma puede tener muchos enfoques que estarán marcados por diferentes factores, aunque por otro lado me parece esencial que en la clase siempre se incorpore un sentido práctico a lo que se está enseñando, ayudando al profesor y al estudiante a tener en mente una finalidad en lo que se está trabajando, lo que será útil para que el docente pueda planificar mejor el camino a seguir y que el aprendiente pueda aprender visualizando una meta que le motive a continuar. Desde mi punto de vista, el profesor tiene un papel esencial, ya que es el hilo conductor en el proceso de aprendizaje del alumno y es, en muchos sentidos, el responsable de los avances del mismo. A la hora de preparar sus clases, un enseñante debe de:
  •           Dominar el espacio de su clase y las herramientas con las que cuenta en la misma (internet, ordenadores, pósters, etc.).
  •            Entender a los estudiantes, ya que no todos los alumnos aprenden de la misma forma, y conocer sus objetivos a la hora de aprender una lengua extranjera.
  •           Prestar atención al lenguaje verbal y no verbal de los aprendientes para asegurarse de que estos están aprendido la materia que está presentando a través de actividades dinámicas, variadas y amenas.
  •     Mostrar un dominio de la lengua y de lo que se enseña y ofrecer diferentes tipos de manifestaciones del idioma (leer, escribir, escuchar y hablar).
  •          Mantener una actitud positiva y abierta fomentando un ambiente en clase donde el estudiante pueda sentirse cómodo para expresarse y demostrar lo aprendido.


Por otro lado, el papel que adopta el estudiante en el aula es también esencial para poder cumplir los objetivos que se ha planteado al inicio del curso, sin importar el nivel con el que inicie el aprendizaje de una lengua extranjera. Como alumno, el individuo debe:
  • Tener claro qué es lo que desea conseguir mediante el aprendizaje de un nuevo idioma. No es lo mismo una persona que aprende español con el objetivo de viajar, que un médico que decide estudiar la lengua para poder comunicarse con sus pacientes en otro país. Tener claro este punto evitará también frustraciones que pueden frenar el aprendizaje, ya que si el profesor no sabe lo que el estudiante pretende lograr, no podrá presentarle los materiales adecuados que se adapten a las necesidades del aprendiente.
  •  Ser responsable y mantenerse al día en lo que se está trabajando. En el proceso de adquisición de un idioma, es importante volver atrás para no olvidar o no dejar de practicar lo que se ha aprendido anteriormente, pero no tampoco hay que estancarse. Si un alumno no estudia fuera del aula, no realiza las tareas (que se pueden presentar en infinitos formatos) para repasar en casa y no podrá avanza en la lengua, lo que no le permitirá alcanzar sus objetivos.
  • Mantener una actitud abierta y positiva. Aprender algo nuevo a veces requiere que reorganicemos lo que ya sabíamos. Por ejemplo, muchos angloparlantes creen que cuando terminaron deben decir ‘finito’, sin imaginar que no es una palabra en español, no es que sea algo malo, pero sí se requerirá que la persona haga un pequeño ajuste en su mente. Además, una lengua nueva también contiene una carga cultural con creencias y tradiciones que pueden diferir de la propia, por lo que es importante que el aprendiente sea abierto para poder entender y digerir nuevos conocimientos que pueden distar mucho de las opiniones personales.

Como se menciona anteriormente, estos factores pueden variar según la edad y necesidades del grupo de estudiantes.

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